116 años de Argentina en la Antártida | Servicio Meteorologico Nacional.

116 años de Argentina en la Antártida










El 22 de enero de 1904, un grupo de argentinos hizo historia al instalar el Observatorio Meteorológico y Geomagnético Orcadas del Sur e izar por primera vez la bandera argentina en el continente blanco. Sin saberlo, estos pioneros abrieron paso a un siglo de observaciones e investigación de la meteorología y hoy podemos celebrar 116 años de trabajo ininterrumpido en la zona más austral del planeta.

 

Actualmente el Servicio Meteorológico Nacional tiene presencia permanente en 6 bases antárticas. Las tareas que realizan observadores, pronosticadores e investigadores del SMN son indispensables ya que las posibilidades de acceso y supervivencia en la Antártida dependen del transporte marítimo y aéreo, que a su vez, dependen de contar con información meteorológica precisa y de calidad.  

 

“A fin de 1970, más de la mitad de los vuelos programados a la Antártida falló por condiciones de tiempo adversas. Eso mostró la necesidad de incluir al meteorólogo en el apoyo al vuelo y mejorar los pronósticos para la aeronáutica en esta región”, recuerda Mario García, quien en sus 50 años como meteorólogo participó en innumerables campañas al continente blanco.

 

Primer aterrizaje del Hércules 130 en Base Marambio el 11 de abril  de 1970 - Foto Fundación Marambio

En el Centro Meteorológico Marambio, los pronosticadores informan y asesoran acerca de las condiciones meteorológicas a las tripulaciones, tanto aeronaves de gran envergadura –como el Hércules- como para aeronaves más chicas, como el Twin Otter o los helicópteros. “Hacemos el trabajo en conjunto para que el vuelo pueda cruzar desde el Continente a Marambio. Para todas las operaciones es fundamental pronosticar las inclemencias del tiempo en este lugar”, comenta Noemí Troche, pronosticadora del SMN que ha pasado cerca de 30 mil horas en Base Marambio y la considera como su segundo hogar.

 

La Antártida y el cambio climático

A la vez, observar e investigar el tiempo y el clima en la Antártida es fundamental para conocer mejor el sistema climático (atmósfera, hielo, tierra, agua y seres vivos) que nos rodea.

Los polos actúan como grandes termómetros del clima global y son sensibles a las variaciones que se dan en el resto del mundo. Es por eso que el estudio científico que se realiza en la Antártida es clave para entender mejor los procesos climáticos globales y sus efectos en todo el sistema Tierra-atmósfera.

Tres de las estaciones sinópticas de superficie instaladas en las bases antárticas operadas por la República Argentina, -Orcadas, Esperanza y Marambio-  han sido reconocidas internacionalmente como de referencia, en virtud de la calidad de los datos y la extensión de su serie en el tiempo.

Base Esperanza

Los datos registrados en algunas de las estaciones antárticas argentinas durante el último mes dan cuenta que el cambio climático no distingue fronteras ni continentes. Y los récords de temperatura alcanzados en febrero en las bases antárticas  son un llamado de atención para que las sociedades tomen medidas  para frenar el calentamiento global. 

Todos los años, personal del SMN y organismos afines viajan a la Antártida a trabajar en condiciones tan extremas como la noche polar, en que durante varias semanas apenas se ve la claridad del sol. “Mis años en la Antártida fueron una experiencia de vida y laboral única, enriquecedora. Creo que volvés con la cabeza cambiada, sabiendo que sos capaz de sobrellevar situaciones difíciles”, dice Ricardo Sánchez, que durante más de 25 años integró las dotaciones argentinas en la Antártida.