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Día de la mujer y la niña en la ciencia

En 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió establecer un día para reconocer el rol crítico que juegan las mujeres y las niñas en el sector científico y tecnológico. Así es como desde hace 4 años se celebra, cada 11 de febrero, el día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

La igualdad de género es un elemento clave de la Agenda para el Desarrollo Sostenible y es a la vez uno de los mayores desafíos. Esto se ve reflejado en el lema de este año: “inversión en mujeres y niñas en la ciencia para un desarrollo sustentable e inclusivo”.

En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Aun así, las mujeres siguen encontrando obstáculos en este ámbito: a nivel mundial, solo el 28% de los investigadores son mujeres.

La brecha de género en los sectores de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM – por sus iniciales en inglés) es moneda corriente en todo el mundo. A pesar de que la participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, todavía se está lejos de alcanzar la paridad.

De acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.

Si bien las mujeres representan menos de un tercio de los investigadores en el mundo, América Latina es, en promedio, la segunda región con mayor participación femenina en la ciencia, con un 45% según datos de la UNESCO.

 

 

Durante décadas, las mujeres se vieron relegadas de las ciencias consideradas duras. Fueron muy pocas las que lograron romper el famoso techo de cristal y posicionarse en muchos ambientes donde eran (y siguen siendo) minoría. Gracias a las diversas políticas implementadas a nivel mundial para incrementar la presencia femenina, hubo un aumento significativo en la participación en los sectores STEM. Pero en áreas como la construcción y la industria o incluso en la tecnología de la información, las mujeres no alcanzan el 30%.

 

 

¿Y en nuestro país?

Argentina es una de las naciones mejor posicionadas en relación a esta problemática presente en la ciencia, en la región y en el mundo. El 53% de los científicos son mujeres, una paridad mucho mayor que la de otros estados como Alemania.

Y, según datos consolidados por la UNESCO, las mujeres representan un 58 % de los estudiantes de grado, el 56 % de los estudiantes de doctorado y el 53 % de los investigadores.

 

Descifrando el código

En 2017, la UNESCO publicó Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemática (STEM). Con el objetivo de promover la igualdad de género y el empoderamiento femenino a través de la educación, este documento analiza la situación actual de las mujeres y las niñas en la educación STEM, encuentra los factores que contribuyen a la participación femenina y, a su vez, identifica las acciones que pueden aumentar la motivación y el compromiso de las mujeres (desde una edad temprana) por la ciencias, tecnología, ingeniería y matemática.

 

 

Algunas de las conclusiones a las que se llega son:

  • No se observan diferencias en el mecanismo neuronal del aprendizaje en base al sexo del estudiante. Si bien pueden observarse algunas diferencias de género en ciertas funciones biológicas, estas tienen poca o ninguna influencia en las aptitudes académicas, incluyendo las materias STEM.
  • Los estereotipos de género que comunican la idea que los estudios y las carreras STEM son dominios masculinos pueden afectar negativamente el interés, el compromiso y el rendimiento de las niñas en STEM y desalentarlas de seguir carreras profesionales relacionadas.
  • El grado de igualdad de género en la sociedad afecta la participación y el rendimiento de las niñas en STEM. En países con mayor igualdad de género, las niñas tienden a tener actitudes más positivas y mayor confianza acerca de las matemáticas y la brecha en el rendimiento es menor.