De alertas tempranas a acciones tempranas | Servicio Meteorologico Nacional.



En los últimos 50 años, más de 11 mil desastres tuvieron como causa a peligros relacionados con el tiempo, el agua o el clima, lo que significa casi un 80 % del total de eventos ocurridos. Y aunque el número de víctimas se vio reducido a un tercio, la cantidad de desastres registrados se quintuplicó en el mismo periodo.


 

De alertas tempranas a acciones tempranas



En los últimos 50 años, más de 11 mil desastres tuvieron como causa a peligros relacionados con el tiempo, el agua o el clima, lo que significa casi un 80 % del total de eventos ocurridos. Y aunque el número de víctimas se vio reducido a un tercio, la cantidad de desastres registrados se quintuplicó en el mismo periodo.


 


Estas son algunas de las conclusiones que se presentan en la edición de este año del informe sobre el estado de los servicios climáticos, que la Organización Meteorológica Mundial publicó hoy, coincidiendo con el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres. Este documento, elaborado por 16 organismos e instituciones de financiación internacionales, pone el foco en la urgente necesidad de avanzar hacia los pronósticos basados en impacto.


Con lineamientos y ejemplos sobre dónde y cómo invertir para que los estados sean más resilientes en cuanto a eventos relacionados con el tiempo, el agua o el clima, el énfasis está puesto en cambiar la manera en que pronosticamos. Debemos pasar de “cómo estará el tiempo” a “qué hará el tiempo”, para que la sociedad en su conjunto actúe en base a las alertas tempranas.


"Si bien el COVID-19 ha generado una profunda crisis sanitaria y económica a escala internacional de la que tardaremos años en recuperarnos, es crucial recordar que el cambio climático seguirá siendo una amenaza constante y creciente para la vida humana, los ecosistemas, las economías y las sociedades durante los siglos venideros", afirmó Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Mientras que la mayoría de los países colocan al sistema de alerta temprana como una prioridad, muchos de los que carecen de la capacidad y el financiamiento necesario son al mismo tiempo los más afectados por eventos meteorológicos o climáticos extremos.


Según los datos proporcionados por los 138 miembros de la OMM, solo el 40 % cuenta con sistemas de alerta temprana multirriesgos, lo que implica que una de cada tres personas en el mundo no está cubierta por un sistema de alerta temprana.


En el informe se recomiendan seis puntos estratégicos para mejorar la implementación y la eficacia de los sistemas de alerta temprana:
 

  1. Invertir para reducir la brecha de capacidad en cuanto a sistemas de alerta temprana, en particular en los países menos desarrollados (PMA) de África y los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID).

  2. Centrar la inversión en transformar la información de las alertas tempranas en acciones tempranas.

  3. Velar por la financiación sostenible del sistema mundial de observación del que se sustentan las alertas tempranas.

  4. Monitorear los flujos financieros para comprender mejor el destino de esos recursos con respecto a las necesidades de implementación de los sistemas de alerta temprana y el impacto que generan.

  5. Mejorar la consistencia en la supervisión y la evaluación para determinar la eficacia de los sistemas de alerta temprana.

  6. Subsanar la falta de datos, en particular en los PEID.