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El límite de los 1.5°C

Ayer se aprobó el Informe Especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). El documento informa sobre los impactos que puede generar un calentamiento global de 1.5°C por encima de los valores que existían en la era preindustrial (1850). Además indica la trayectoria que deberían seguir las emisiones de los gases de efecto invernadero para limitar este aumento de temperaturas. Dicho de otra forma, proporciona la información que necesitan los responsables de políticas gubernamentales para adoptar decisiones dirigidas a afrontar el cambio climático, teniendo en cuenta el contexto y las necesidades de las personas y de los países.

 

El documento es una contribución científica fundamental para la Conferencia sobre el Cambio Climático, donde los gobiernos de diversos países examinarán el Acuerdo de París.

 

Mantener el calentamiento global por debajo de 1.5°C -en lugar de 2°C- dará mayor margen a las personas y a los ecosistemas para adaptarse, pero para que esto ocurra será necesario implementar medidas rápidas y de gran alcance, como por ejemplo que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano se reduzcan en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y continúen disminuyendo hasta alcanzar el "cero neto" en 2050. Eso significa que se necesitará balancear cualquier emisión por medio de la remoción de CO2 de la atmósfera.

 

¿Por qué este informe incita a poner el límite en 1.5°C y no en 2°C como se sugirió en el Acuerdo de París?

Porque cada porción extra de calentamiento tiene importancia, especialmente en la medida en que un calentamiento de 1,5 °C -o más- incrementa el riesgo asociado a cambios duraderos o irreversibles, como la pérdida de algunos ecosistemas. Si se logra limitar el calentamiento a 1.5°C, en 2100 se prevé que la elevación del nivel global del mar será 10 cm inferior a la que se tendría con un calentamiento de 2°C. Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5 °C, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerán con uno de 2 °C. La probabilidad de que el océano Ártico quede libre de hielo en verano sería de una vez cada 100 años con un calentamiento global de 1.5 °C, pero se estima que ocurrirá una vez cada 10 años si alcanzamos un calentamiento de 2 °C.

 

Las decisiones que tomemos hoy son decisivas para garantizar un mundo seguro y sostenible para todos.Los próximos años son, probablemente, los más importantes de nuestra historia.

 

Fuente: IPCC

 

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