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El Observador meteorológico, primer eslabón

Llueva, truene o nieve; con 40°C a la sombra o 40°C bajo cero; desde el punto más austral y frío de nuestra nación hasta el calor subtropical del noreste. No importa el día del año ni la hora, si el observador meteorológico tiene que estar, ahí está, enfrentando cualquier situación para que la meteorología pueda obtener la información esencial.

 

Muchísimas veces contamos que el Servicio Meteorológico Nacional está compuesto por más de 125 estaciones meteorológicas. Hoy vamos a hablar de la importancia de lo que se hace en ellas, pero sobre todo, hablaremos del trabajo del observador.

Sabemos que el tiempo y el clima nos afectan y que su impacto puede ser devastador para la población. Pueden afectar desde nuestra cotidianidad hasta la economía de una región, nuestra salud o nuestra seguridad. Poder pronosticar con anticipación eventos meteorológicos es sumamente importante para prepararnos.¿Pero de dónde se adquiere la información para pronosticar? Es ahí donde entran en juego el observador y su estación meteorológica.

 

El  pronóstico del tiempo consiste  en la predicción de la evolución de los fenómenos que  afectarán a una determinada región. Para llegar a esto, primero hay que conocer en qué estado se encuentra la atmósfera, o dicho de otro modo, hay que hacer un diagnóstico. Esto implica observar, medir, registrar e informar el estado “real” de la atmósfera, y esto se obtiene a  partir de los datos tomados por el observador meteorológico.

No importa el calor, el frío o el viento: todos los días, a cada hora, el observador se acerca al campo de observación, observa y registra lo que está sucediendo. Las variables más comunes que registra son: temperatura, humedad relativa, presión atmosférica, precipitación, cantidad y tipo de nubes, altura de la base de la nube, visibilidad, dirección y velocidad del viento y la ráfagas, horas de sol y  radiación solar, temperatura del suelo, evaporación, capa de nieve, entre otras. Algunos observadores tienen tareas especiales según el tipo de estación en la que se desempeñe. Puede realizar, por ejemplo, mediciones de humedad del suelo, ozono y composición del aire.

 

Luego de tomar las mediciones, el observador agrega la información a la libreta meteorológica, la codifica y transmite a los distintos centros regionales de procesamiento.

 

¿A dónde van los datos?

 

     

 

Cada Servicio Meteorológico debe recolectar esta información  para intercambiarla a través del Sistema Mundial de Observaciones (SMO) con otros países. Cada día, los observadores llevan a cabo cientos de miles de mediciones al mismo tiempo y en horas prefijadas, para obtener los  valores que describen el estado del tiempo de todo el mundo en un instante. La información meteorológica recopilada en cada Servicio Meteorológico es retransmitida a tres centros mundiales: Melbourne, Washington y Moscú . De esta forma se  intenta conseguir la mayor cantidad de datos posibles que describan la atmósfera para hacer un diagnóstico del estado del tiempo mundial y monitorear su evolución. Por eso es tan importante la obtención de datos confiables y fidedignos.

El trabajo del observador es la materia prima para la elaboración del pronóstico y de los alertas e informes especiales, de las operaciones  de vuelo y marítimas, de la hidrología y meteorología agrícola, y es el insumo para toda investigación científica en el estudio de la atmósfera.

 

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