El Suroeste del Pacífico, otra región damnificada por el cambio climático | Servicio Meteorologico Nacional.

El Suroeste del Pacífico, otra región damnificada por el cambio climático

Un nuevo informe coordinado por la Organización Meteorológica Mundial muestra las consecuencias de diversos fenómenos meteorológicos extremos en esta región y lo que podría suceder en el futuro si no se toman medidas drásticas.


La OMM presentó el informe sobre Estado del Clima en el Suroeste del Pacífico 2020, con los detalles sobre el impacto del cambio climático y/o diversos fenómenos
extremos en esta región el año pasado, en contexto de la COP26 que se desarrolla en Glasgow, Escocia. Esta clase de informes proporcionan datos sobre los indicadores climáticos como las temperaturas, el aumento del nivel del mar, el calor y la acidificación del océano y el clima extremo, junto con los riesgos e impactos en las economías, la sociedad y el medio ambiente.

 

A la vista de todo, y de todos 

De acuerdo a lo publicado por la organización internacional, en sectores del Pacífico sudoccidental las temperaturas de la superficie del mar y el calor del océano están aumentando a más del triple de la tasa promedio a nivel global, lo que representa un serio riesgo para el ecosistema del cual depende la región. 

En tierra, las tormentas e inundaciones son las responsables de generar destrucción y el desplazamiento en los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) de Asia sudoriental y del Pacífico. En tanto, en Australia ya prevén que puede volverse una característica climática el calor extremo y las temporadas de incendios más intensas. Además, según este nuevo informe, los últimos glaciares tropicales entre el Himalaya y los Andes pueden desaparecer en cinco años

Frente a las negociaciones y declaraciones en la COP26 – Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático – resulta fundamental el hecho de presentar este informe. Según la OMM, el riesgo que afrontan los Estados insulares es un tema recurrente en este evento de alta repercusión, sin dejar de lado los objetivos del Acuerdo de París, que buscan limitar el aumento de la temperatura promedio global a un máximo de 2°C (por encima de los niveles preindustriales). 

Por su parte, Petteri Taalas, secretario general de la OMM, comentó: 

“Este informe destaca los riesgos reales y potenciales asociados con los cambios que ocurren en la circulación oceánica, la temperatura, la acidificación y desoxigenación, así como el aumento del nivel del mar. Los pequeños Estados insulares en desarrollo son cada vez más vulnerables a estos cambios, ya que sus ingresos están muy vinculados a la pesca, la acuicultura y el turismo”

“Sobre las áreas terrestres, los impactos significativos y crecientes de los fenómenos hidrometeorológicos extremos y los ciclones tropicales, además de las nuevas amenazas multidimensionales, plantean un aumento de desafíos a las comunidades de la región. La pandemia de COVID-19 interrumpió el desarrollo socioeconómico en la región, afectando los impulsores clave del crecimiento y revelando brechas en las capacidades de los países para abordar el riesgo sistémico y en cascada”

Mensajes que alarman

Este nuevo informe de la OMM se suma a la lista de informes regionales ya emitidos, como el de Estado del Clima en África 2020 y Estado del Clima en América Latina y el Caribe 2020.
A continuación, algunos de los puntos destacados respecto al Estado del Clima en el Suroeste del Pacífico 2020:
 

  • En la región del Pacífico sudoccidental, 2020 fue el segundo o tercer año más cálido registrado. 

  • Entre 1982 y 2020, las temperaturas de la superficie del océano en el mar de Tasmania y en el oeste del mar de Timor aumentaron tres veces respecto a la tasa promedio mundial.

  • En 2020, la región de la Gran Barrera de Coral de Australia sufrió una gran ola de calor. En febrero, las temperaturas de la superficie del mar en la región estuvieron 1,2°C por encima del promedio de 1961-1990, lo que lo convierte en el mes más caluroso registrado.

  • En enero, el oeste de Sydney alcanzó los 48,9°C, la temperatura más alta registrada para cualquier área metropolitana importante de Australia, y Canberra alcanzó los 44,0°C, más de un grado por encima del récord anterior de la ciudad. Las áreas terrestres australianas se calentaron alrededor de 1,4°C desde 1910, por encima del promedio mundial.



     

  • Los glaciares cerca de Puncak Jaya, en Papua, Indonesia (4.884 m) son los últimos glaciares tropicales que quedan entre el Himalaya y los Andes, los cuales existen aproximadamente hace 5000 años. Al ritmo actual, se espera la pérdida total de hielo en los próximos 5 años, especialmente si se presenta un evento Niño con fuerte calentamiento

  • El nivel promedio del mar aumentó a una tasa promedio de aproximadamente 3,3 mm por año desde el inicio de los registros satelitales a principios de la década de 1990 y se aceleró como resultado del calentamiento de los océanos y el derretimiento del hielo terrestre. Esto tiene un grado de impacto para la sociedad, la economía, los ecosistemas y los fenómenos extremos.



 

  • Las tormentas e inundaciones fueron históricamente los fenómenos meteorológicos extremos más devastadores de la región. Filipinas y los pequeños Estados insulares en desarrollo sufrieron mucho a causa de los tifones (ciclones tropicales) habituales. Las sequías también son un peligro importante.

  • Economía: se estima que la pérdida anual media (AAL) por los fenómenos meteorológicos extremos en el Pacífico sudoccidental es de 28,1 mil millones de dólares en Indonesia, 19,6 mil millones de dólares en Filipinas, 14,8 mil millones de dólares en Australia y 7,1 mil millones de dólares en Malasia.

La necesidad de adaptarse

Por último, se hizo hincapié en los sistemas de alerta temprana, los cuales son una medida de adaptación clave para reducir los riesgos e impactos relacionados con el clima, con creación de capacidad local, regional y transnacional, el desarrollo de servicios climáticos y enfoques integrados de reducción del riesgo de desastres. Estos constituyen elementos fundamentales para lograr la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y una mejor reconstrucción a partir de la pandemia de COVID-19.