La contaminación del aire, una amenaza de proporciones para la humanidad | Servicio Meteorologico Nacional.

El gran foco de atención lo tuvo y lo tiene en la actualidad el cambio climático, pero no es el único punto en el que debemos detenernos: la contaminación del aire afecta a millones de personas, repercutiendo en la salud a niveles preocupantes ¿Hay una solución viable? ¿Qué rol pueden tomar las autoridades?

La contaminación del aire, una amenaza de proporciones para la humanidad

El gran foco de atención lo tuvo y lo tiene en la actualidad el cambio climático, pero no es el único punto en el que debemos detenernos: la contaminación del aire afecta a millones de personas, repercutiendo en la salud a niveles preocupantes ¿Hay una solución viable? ¿Qué rol pueden tomar las autoridades?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) dictó nuevas directrices mundiales sobre la calidad del aire a nivel global. En este sentido, las pruebas evidencian que las concentraciones afectan en niveles mucho más bajos respecto a lo que ya estaba estipulado. Además, la OMS  llamó a la acción de todos los países para reducir a futuro las emisiones y sus efectos nocivos. Algunos de los contaminantes más destacados contribuyen al cambio climático.

 

La realidad plasmada en estadísticas

De acuerdo al organismo, desde la última actualización realizada en 2005, se produjo un aumento en las pruebas que demuestran cómo los contaminantes afectan a la salud, lo que llevó a la baja de todos los niveles de referencia de calidad de aire, advirtiendo de la superación de estos nuevos niveles y lo que representa significativamente para la salud. Algunos de los puntos que se destacan gracias a los exhaustivos estudios realizados:

 

  • Se calcula que la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras cada año y provoca la pérdida de ciento de  millones de años de vida saludable.
  • La contaminación del aire es una de las mayores amenazas medioambientales para la salud humana, junto con el cambio climático.
  • Las nuevas directrices recomiendan, principalmente, la baja en niveles de calidad del aire respecto de cinco contaminantes que tienen efectos sobre la salud: partículas en suspensión (PM), ozono (O₃), dióxido de nitrógeno (NO₂), dióxido de azufre (SO₂) y monóxido de carbono (CO). Cuando se actúa sobre estos contaminantes clásicos  también se incide en otras sustancias perjudiciales.  
  • Las PM son generadas principalmente por la combustión de combustibles en diferentes sectores, como el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura. En 2013, la contaminación del aire exterior y las partículas en suspensión fueron clasificadas como carcinógenas por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la OMS. 

 

Los más vulnerables, los más expuestos

Lejos de ser una utopía, la contaminación del aire afecta a todos los países del mundo, pero especialmente a los territorios de ingresos bajos y medios, por el crecimiento exponencial (a gran escala) de la urbanización y una economía centrada en la quema de combustibles fósiles. El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue tajante en este aspecto y llamó a la acción:

 

“Las nuevas Directrices de la OMS sobre la calidad del aire son un instrumento práctico y basado en la evidencia para mejorar la calidad del aire, de la que depende toda la vida. Insto a todos los países y a todos los que luchan por proteger nuestro medio ambiente a que las pongan en práctica para reducir el sufrimiento y salvar vidas”

 

Se denota la pérdida de cientos de millones de años de vida saludable, y la carga de morbilidad en regiones donde se encuentran altamente expuestos, haciendo hincapié en personas con enfermedades crónicas como asma y cardiopatías, y niños, mayores y embarazadas.

 

El rol de la Organización Meteorológica Mundial y los planes para un futuro mejor 

Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se expresó en las últimas horas tras el Comunicado de Prensa de la OMS:

 

 “La WMO es parte del compromiso mundial de reducir las muertes por contaminación del aire en 2/3 para 2030”

Las directrices son una herramienta basada en la evidencia para que los responsables de la formulación de políticas puedan orientar la legislación y las políticas con el fin de reducir los niveles de contaminación y disminuir la carga de morbilidad resultante de la exposición. 

El objetivo de las directrices es que todos los países alcancen los niveles de calidad del aire recomendados. Consciente de que esto será difícil para muchos países y regiones con altos niveles de contaminación, la OMS propone metas intermedias para facilitar la mejora paulatina de la calidad del aire y, por tanto, el logro gradual pero significativo de beneficios para la salud de la población.