Oscilaciones: el mundo en movimiento | Servicio Meteorologico Nacional.



La variabilidad climática es una medida de la fluctuación de distintas variables, como pueden ser las temperaturas o las lluvias. En general, estas variables responden a un ciclo, o dicho de otra forma, oscilan alrededor de un estado de equilibrio. Pero, ¿qué genera estas fluctuaciones?

 

 

Oscilaciones: el mundo en movimiento



La variabilidad climática es una medida de la fluctuación de distintas variables, como pueden ser las temperaturas o las lluvias. En general, estas variables responden a un ciclo, o dicho de otra forma, oscilan alrededor de un estado de equilibrio. Pero, ¿qué genera estas fluctuaciones?

 

 




La variabilidad climática es una medida de la fluctuación de distintas variables, como pueden ser las temperatura o las lluvias. En general, estas variables responden a un ciclo, o dicho de otra forma, oscilan alrededor de un estado de equilibrio. Pero, ¿qué genera estas fluctuaciones?

 

El comportamiento del clima está modulado por los intercambios de energía entre la atmósfera, el suelo, la criosfera, la biosfera y, principalmente, el océano. Una pequeña alteración en uno de estos subsistemas puede repercutir en el comportamiento de todo el sistema climático y cubrir la mitad del globo con sus efectos, que pueden durar desde unos pocos meses hasta algunas décadas.  

 

Quizá la oscilación más conocida, producto de la interacción entre la atmósfera y el océano, sea El Niño. Sin embargo, existen otras oscilaciones  que pueden estar ocurriendo simultáneamente en escalas menores de tiempo (en la escala llamada intraestacional), cuya combinación puede potenciar o inhibir el comportamiento de las precipitaciones y las temperaturas en diferentes regiones del planeta.

 

En esta nota te presentamos los detalles de algunos fenómenos que determinan -aunque sea por un período de tiempo- las condiciones meteorológicas de gran parte del planeta.

 

El Dipolo del Océano Índico (IOD)

En la región del Océano Índico ecuatorial, entre la costa este de África y el norte de Australia e Indonesia, ocurre un fenómeno similar a El Niño. El Dipolo del Océano Índico (IOD por sus siglas en inglés) tiene lugar tanto en el océano como en la  atmósfera y posee dos fases, dependiendo en qué zona de la superficie del agua se den los cambios de temperatura con respecto a las condiciones normales.

 

Cuando se presentan anomalías positivas en la temperatura del mar sobre el oeste de la cuenca (es decir, hacia la costa de África) y anomalías negativas de temperatura en el este, se dice que el Dipolo se encuentra en fase positiva. De modo inverso, cuando las anomalías positivas de temperatura del agua se dan en el este y las negativas en el oeste, la fase es negativa.

Esquema de las fases positiva y negativa del Dipolo del Océano Índico. Fuente: WHOI (Institución Oceanográfica de Woods Hole) - MetEd-COMET Program (Programa Cooperativo para Meteorología Operativa, Educación y Entrenamiento)
Leyenda

 

El aumento de temperatura del agua inyecta calor y energía a la atmósfera, donde se desarrolla mayor convección y por lo tanto, un aumento en las precipitaciones. La contracara de este fenómeno ocurre al otro lado de la cuenca, donde predominan los déficits de lluvia.

 

El IOD también tiene impactos en la temperatura. Con Dipolo positivo, se favorecen temperaturas superiores a lo normal en el norte del país e inferiores en el sur. Con Dipolo negativo se favorecen -aunque no en forma tan significativa- temperaturas inferiores a la normal en el norte del país.




Modo Anular Austral

Hay otro actor que puede cambiar drásticamente las condiciones meteorológicas de una localidad, provincia y hasta de la totalidad del territorio argentino: el Modo Anular Austral, más conocido entre los meteorólogos como “la SAM”.

 

A diferencia de El Niño y el Dipolo del Océano Índico, la SAM no tiene que ver con cambios en la temperatura del océano, sino con variaciones de la presión atmosférica en la Antártida que generan cambios en la circulación de los vientos. Y, al igual que el Niño y el Dipolo, tiene fases positivas y negativas asociadas a los cambios en los campos de presión.

 

 

Cuando ocurren anomalías negativas de presión sobre el polo sur (es decir, que la presión es más baja que lo normal), se dice que la SAM está en fase positiva. Esta disminución de presión en la Antártida favorece la circulación ciclónica, lo que significa que los vientos del oeste se contraen hacia el sur. Esto tiene efectos por nuestras latitudes.

 

En la fase negativa de la SAM ocurre lo contrario: las anomalías positivas de presión en la Antártida (es decir, presión alta), debilitan la circulación de los vientos oestes. Esto hace que los sistemas de baja presión lleguen con mayor libertad y frecuencia a las latitudes medias, y así favorezcan las lluvias o nevadas en la zona cordillerana y la Patagonia.

 

Madden Julian (MJO)

Las maravillas que ocurren en los trópicos no se agotan. Hay otro fenómeno que tiene influencia en el sistema acoplado mar-atmósfera: la oscilación de Madden-Julian (MJO).

 

En presencia de la MJO, se produce un movimiento hacia el este de nubes, lluvias, vientos y presión que atraviesa el planeta y regresa al Pacífico ecuatorial del oeste central (su punto de partida) luego de transcurridos entre los 30 y los 60 días.

 

 

 

La oscilación Madden-Julian consiste en dos partes: la primera es la fase de precipitación potenciada -o fase convectiva, de ascenso, de lluvias- y la segunda es la de precipitación inhibida, que es la compensación física de la primera, donde el aire desciende y predominan las sequías.  Esta circulación se va moviendo hacia el este, a través de todo el globo entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio.

 

A lo largo de su recorrido por el planeta, los meteorólogos identifican ocho fases, que se corresponden con la ubicación de la rama convectiva, que es la que se toma como referencia para identificar la fase. Por ejemplo, en las fases 2 y 3, la rama convectiva está en la zona del Océano Índico.

 

Las ondas de la atmósfera hacen que este patrón de onda se vaya desplazando y afecte tanto en zonas tropicales como extratropicales, como es el caso del sudeste de Sudamérica.

 

Lo que estudian y monitorean los meteorólogos es dónde se ubica la zona de mayor convección, o sea la zona de tormentas. Cuando este período aparece en el Atlántico norte, se genera una zona de descenso en el noreste de Argentina y sur de Brasil, que puede inhibir las lluvias en nuestra región. Sin embargo, para todas las épocas del año, el impacto no es el mismo.

 

El Niño-Oscilación del Sur: ENSO

Cuenta la leyenda que ya por el año 1750 los pescadores de la costa de Perú notaron que algunas temporadas de pesca eran malas. Los peces se morían dentro del agua extrañamente caliente del Océano Pacífico y la escasez de alimentos avanzaba sobre las poblaciones tierra adentro, dañando las economías regionales y causando hambre.

 

Estas temporadas adversas no se daban todos los años. Aparecían intermitentemente, pero siempre cerca de la Navidad. Por eso, a esta época de calentamiento anormal del agua, los pescadores peruanos la bautizaron como “El Niño”, en referencia al niño Jesús.

 

Así quedó nombrado para siempre el fenómeno meteorológico que se ha consagrado en la tapa de todos los diarios por la potencia de sus efectos. Más de dos siglos después, la ciencia lo ha investigado y comprendido y hoy sabemos mucho más acerca de sus características y sus efectos severos en diferentes regiones del mundo.

 

Hoy, más de dos siglos después, El Niño es uno de los patrones más importantes de la llamada variabilidad climática interanual, que incluye eventos que pueden durar desde varios meses a pocos años.  

 

En condiciones normales, en el Océano Pacífico -esa enorme pileta de agua que en el Ecuador ocupa unos 19 mil kilómetros de costa a costa- el agua más caliente alcanza los 28 grados y se encuentra del lado oeste, es decir en las costas sudestes de Asia y norte de Australia. Esta porción cálida del océano es conocida como “pileta de agua caliente del Pacífico Oeste”. Semejante cantidad de agua caliente funciona como una hornalla que libera energía a la atmósfera en forma de calor, por lo que, en condiciones normales,  esta zona se caracteriza por ascenso del aire, baja presión, formación de nubes y precipitaciones. En el Pacífico Este, por otra parte, el aire desciende, impidiendo la formación de nubosidad.

 

Sin embargo, algunos años el calentamiento de las aguas se produce sobre la zona central y este del Pacífico y alcanza la costa de Perú. Cuando este aumento es igual o mayor a los 0,5 grados centígrados durante al menos cinco meses consecutivos, se considera oficialmente que estamos en presencia de un fenómeno de El Niño.

 

El nombre “El Niño” se refiere a lo que ocurre en el agua. El nombre completo del fenómeno es El Niño Oscilación del Sur, o ENSO, por sus siglas en inglés. Esas dos últimas letras –S y O- remiten a lo que pasa ya no en el agua, sino en la atmósfera y los cambios de presión que se dan en oeste entre las porciones oeste y este de la cuenca.

 

 

 

Entonces, ¿cómo es posible que un calentamiento del agua en una zona tan remota sea capaz de generar la cantidad de fenómenos extremos que se dieron, por ejemplo, en Argentina?

 

En las latitudes medias del hemisferio sur continuamente se desarrollan zonas de baja y alta presión que se desplazan de oeste a este, incidiendo en las condiciones de temperatura y lluvias. Lo que hace El Niño es alterar la trayectoria de estos sistemas meteorológicos. Uno de los resultados de estas condiciones es una mayor frecuencia de eventos de lluvia en algunas regiones de Argentina.