Editorial - Meteoros° Transporte | Servicio Meteorologico Nacional.

Editorial - Meteoros° Transporte

Es posible que quienes sienten interés por la meteorología hayan empezado su acercamiento a esta disciplina a través de los fenómenos más impresionantes que nos regala la naturaleza.

Autor: Celeste Saulo


Tormentas, huracanes, sequías, inundaciones y vientos intensos son todas manifestaciones de la física atmosférica que, en distintas escalas de tiempo y de espacio, nos generan distintos impactos. Desde otra perspectiva, es posible también que el interés haya surgido por cómo la meteorología se va metiendo en nuestra vida cotidiana, prácticamente en casi todas las cuestiones que encaramos a lo largo del día y en aquellas que planificamos con cierto plazo pensando en disfrutar una salida o unas vacaciones.

Sin embargo hay, además, un conjunto de actividades que dependen críticamente de la meteorología o, dicho de otro modo, del estado del tiempo. Cuando decimos críticamente estamos pensando en que, lisa y llanamente, la actividad puede verse cancelada o, peor aún, es posible que si no se toman decisiones oportunas, se produzcan accidentes producto de la afectación grave que la meteorología genera.

Este número de Meteoros° se encuentra dedicado, justamente, a un conjunto de actividades que englobaremos en la categoría transporte, que está fuertemente condicionada por la meteorología. En este punto, imagino que lectores y lectoras pueden estar pensando ya en algunos ejemplos y, muy probablemente, hayan tenido una o varias experiencias personales al respecto. Una niebla que condiciona un viaje en ruta, una tormenta eléctrica que impide la carga de combustibles en un aeropuerto o un viento intenso que limita el uso de pequeñas embarcaciones.

En nuestra sociedad actual, es difícil abstraerse del uso del transporte a través de cualquiera de sus medios: terrestre, marítimo, fluvial o aéreo, ya sea como forma de desplazamiento habitual o para trasladar mercaderías. Consecuentemente, en la medida que la meteorología afecta a esas actividades es central conocer cómo lo hace, a los fines de minimizar los impactos negativos o generar oportunidades que beneficien un negocio o actividad productiva. Esta manera de pensar la meteorología, a través de los impactos que genera en las diversas actividades, es bastante reciente. La novedad es intentar traducir en beneficios económicos todo aquello que puede ser modificado por haber tomado una acción basada en información meteorológica o climática.

Pero al respecto debemos hacer una reflexión importante: para que la información meteorológica se traduzca en valor económico, es indispensable que la misma se introduzca explícitamente en el proceso de toma de decisión. Es decir que debe formar parte intrínseca de lo que llamamos cadena de valor. Pensemos un ejemplo muy drástico: ¿de qué serviría un pronóstico meteorológico perfecto acerca de la ocurrencia de nevadas muy intensas en la zona de la cordillera si quienes se encuentran a cargo del transporte de cargas entre Argentina y Chile no hacen uso de ese dato y, consecuentemente, decenas de camiones quedan varados en la frontera, ocasionando riesgos y enormes costos económicos? Les dejo la respuesta a ustedes…

Por esta razón, desde el Servicio Meteorológico Nacional nos encontramos trabajando en varios flancos para lograr que la información que generamos sea efectivamente incluida en la toma de decisiones. Está demostrado que se generan beneficios económicos sustantivos cuando se sabe emplear la información sobre tiempo y clima en el contexto de una actividad productiva o en la provisión de servicios. También está demostrado que no alcanza con la voluntad del SMN de trabajar en ese sentido; se necesita una sociedad permeable a cambiar determinadas prácticas. Se requiere que empresas, sectores productivos y cooperativas, se dispongan a codiseñar qué tipo de información necesitan para tomar mejores decisiones.
Si hay una cosa que la sociedad ha comprendido es que no hay soluciones únicas que beneficien igualmente al conjunto. Hay matices, momentos críticos o lugares específicos en que se necesita una información dada. Descubrir esos detalles en función de cada actividad es el verdadero desafío. Interpelar a la sociedad a comprometerse en esa búsqueda y ese codesarrollo es otro.

Desde esta Meteoros°, buscamos contarles cómo la meteorología irrumpe en el transporte, lo que condiciona su eficacia y su seguridad. Y lo hace desde tiempos inmemoriales. Este es solo un ejemplo, que busca ampliar la manera en que pensamos la meteorología y su relación con el transporte. Buscamos así que quienes nos leen se hagan nuevas preguntas acerca de cómo podrían mejorarse algunas decisiones. Esperamos que la disfruten, sigan estrechando sus lazos con la meteorología y se propongan identificar qué información asociada al clima o al tiempo les haría rendir mejor sus recursos. Acá estaremos, disponibles para transitar con ustedes por esos nuevos caminos.
 

Celeste Saulo
Directora del Servicio Meteorológico Nacional
Profesora Asociada de la Universidad de Buenos Aires
Investigadora Independiente CONICET
Vicepresidente 1ra de la Organización Meteorológica Mundial