La construcción social del pronóstico | Servicio Meteorologico Nacional.

La construcción social del pronóstico

¿Cuál es el rol de las ciencias sociales en el SMN? Te contamos acerca del trabajo que realiza Meteorología y Sociedad con el objeto de integrar las ciencias sociales en la comunicación de pronósticos meteorológicos y servicios climáticos.

Autor: Daniela D’Amen y Matias Menalled




Desde hace 150 años que en Argentina existe una institución pública gubernamental orientada a “formar un sistema regular de mediciones meteorológicas en toda la república” (ley 559, sancionada el 4 de octubre de 1872). Contar con una red de observación posibilitó generar las condiciones para el desarrollo de tareas de investigación y producción de servicios de predicción del comportamiento de la atmósfera. En este siglo y medio han sucedido cantidad de cambios organizacionales, institucionales, políticos, sociales, tecnológicos y culturales que afectaron al mundo, al país y al Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Durante este período histórico, la ciencia y la tecnología se redefinieron, como así también los organismos operativos responsables de la emisión de pronósticos meteorológicos y provisión de servicios climáticos, que se volcaron con mayor dedicación a atender la demanda de sectores como la agricultura, la aeronáutica, la navegación fluvial o la prevención de catástrofes.

En la actualidad, la generación de conocimiento científico en instituciones como el SMN se orienta principalmente a la mejora continua de servicios, productos, procesos y desarrollos innovadores aplicados a la provisión de información de calidad para la toma de decisiones que contribuyan a la reducción del riesgo de desastres. En este proceso, se integran disciplinas de las ciencias de la atmósfera y el ambiente con las ciencias sociales, de la comunicación y el comportamiento, debido a que la calidad del servicio consiste en brindar información precisa, anticipada, oportuna y comprensible para la toma de decisiones.

En las últimas décadas, la interdisciplina científica es valorada positivamente para mejorar el abordaje de problemas complejos de nuestra sociedad. En esta misma línea, la intersectorialidad se orienta a vincular instituciones y sectores diversos para la conformación de mesas de trabajo que vinculen a todas las partes involucradas. La relevancia creciente de estos dos principios demanda la creación y consolidación de estructuras y espacios específicos que puedan llevar adelante un trabajo concreto para poner en práctica el horizonte de la coproducción de conocimiento en contextos institucionales concretos.

En el SMN, la preocupación por fortalecer el vínculo con usuarios de la información meteorológica y climática se adoptó como una visión estratégica institucional. Por ejemplo, debido a los desafíos y cambios introducidos por la actualización del sistema de pronóstico y la dinámica de trabajo, la Coordinación de Pronósticos Regionales (CPR) ya no atiende llamados telefónicos del público como se hacía años atrás. Este cambio, explica Alicia Cejas, coordinadora de este área, se debe a que hoy en día es imposible cumplir con una demanda de ese tipo sobre la base de los procesos para generar productos y servicios de pronóstico. Estos cambios organizacionales y tecnológicos estuvieron acompañados de la incorporación gradual y creciente de proyectos, propuestas e iniciativas de trabajo con profesionales de las ciencias sociales.

A partir del proyecto ALERT.AR, se llevaron adelante instancias de intercambio con usuarios de información meteorológica y climática, en especial con organismos de emergencias y respuesta, como Defensas Civiles locales y Asociaciones de Bomberos Voluntarios. Estas dinámicas permitieron focalizar en la interpretación y uso de los alertas meteorológicos, lo cual favoreció la recopilación de datos relevantes para avanzar en oportunidades de mejoras para el desarrollo de un sistema de alerta temprana nacional ante amenazas meteorológicas.

El interés por la mirada de los usuarios en un proceso que se iniciaba para la mejora del Sistema de Alerta Temprana (SAT) fue clave para pensar la conformación de un área integrada por profesionales de las ciencias sociales, denominada Meteorología y Sociedad (MyS). Un antecedente relevante es el inicio de la publicación Weather, Climate and Society a partir de 2009, la cual comenzó a abrir una veta fructífera para poner en diálogo las ciencias de la atmósfera con las ciencias sociales dentro de la comunidad meteorológica y climatológica mundial.

Desde su creación, MyS tiene por objetivo comprender las necesidades de los usuarios y conocer los procesos de toma de decisión. Para ello, se implementan metodologías cualitativas y cuantitativas para recopilar y sistematizar cómo los usuarios utilizan la información que emite el SMN. Además, contribuye a generar conciencia al interior del organismo sobre los cambios en la forma de vinculación con los usuarios. Al respecto, Claudia Campetella, Directora Nacional de Pronósticos y Servicios para la Sociedad (DNPSS), destaca que este cambio de perspectiva implicó sacar el foco de lo puramente meteorológico para colocarlo en los servicios orientados al usuario.

Desde 2016, Meteorología y Sociedad se constituye como una experiencia de referencia a nivel nacional y regional en materia de institucionalización de un equipo de trabajo dedicado a favorecer la mejora de la provisión de información meteorológica y climática desde el conocimiento social. El contacto estrecho con organismos de emergencia locales, provinciales y nacionales se profundizó gracias a que se garantiza la continuidad de una visión institucional. A su vez, a lo largo de estos últimos años se amplía y consolida el enfoque de la gestión integral del riesgo de desastres como perspectiva transversal al trabajo con usuarios, colaboradores y socios estratégicos, incorporando otros sectores sociales y productivos que utilizan y demandan más y mejores servicios para la planificación anticipada y la reducción del riesgo de desastres.

¿Cómo garantizamos que la información llegue a los usuarios?
Trabajar en la “recta final” -comúnmente denominada como última milla o last mile o en los países angloparlantes- significa considerar y focalizar en aquellos procesos que tienen lugar desde la comunicación de información meteorológica y climática hasta el proceso de toma de decisión. Es uno de los principales desafíos que se presenta en la diseminación del pronóstico meteorológico e involucra la participación de diversos actores para garantizar la comunicación oportuna.

Esta preocupación por garantizar que la información llegue de forma oportuna a los usuarios estuvo presente en la experiencia argentina gracias a la vinculación con otros servicios hidrometeorológicos nacionales y con los grupos de trabajo de la Organización Meteorológica Mundial. Por ello, el proceso de formulación, diseño e implementación del SAT se caracterizó por la integración de los usuarios en distintas fases del proceso.

En función del recorrido realizado, reafirmamos que es clave la integración de diversas disciplinas para la mejora continua de la elaboración y comunicación de pronósticos meteorológicos y servicios climáticos orientados a los usuarios y tomadores de decisión. El futuro se presenta cada vez más dinámico y complejo, con una creciente preocupación por la crisis ambiental global, la inequidad social y la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas. En este contexto, se requiere una visión que contemple la gestión integral del riesgo de desastres como un abordaje transversal, que debe preocuparse por los desastres como procesos.