MONITOREO REGIONAL DE LAS SEQUÍAS | Servicio Meteorologico Nacional.

Autora: Laura Aldeco

 

La sequía es uno de los fenómenos climáticos más complejos a los que se ve expuesta la sociedad y el medio ambiente. Por ello, es de suma importancia poder desarrollar un sistema de vigilancia, predicción y mitigación de sequías. Esta es una de las principales líneas de trabajo del Centro Regional del Clima para el sur de América del Sur (CRC-SAS) del cual es responsable el Servicio Meteorológico Nacional.


 

Para entender por qué la sequía es tan importante para el sector agropecuario basta hacer un poco de memoria y recordar, por ejemplo, la que afectó al ciclo 2008/2009, que fue una de las más severas de las últimas décadas. En ese período, debido a la falta de lluvias, se registraron pérdidas de miles de cabezas de ganado en varias provincias del centro y norte del país, así como también en algunas provincias hubo una caída en la siembra de trigo, que disminuyó entre 30-60% durante estos años y en otras directamente no se pudo sembrar por la poca disponibilidad de agua. Otros cultivos como la soja y el maíz también fueron severamente afectados, reportando pérdidas superiores a 4.500 millones de dólares.

 

Fotografía INFOBAE Rio Pilcomayo, Paraguay

 

Cuando hablamos de sequías inmediatamente pensamos en falta de lluvias en una región determinada por un tiempo prolongado. Pero su definición en realidad no es tan directa, ya que la falta de lluvias o escasas lluvias en una región es tan sólo una de las tantas variables que integran lo que se denomina “Ciclo Hidrológico”.

 

La sequía se puede definir como un desbalance entre la oferta y la demanda de agua, lo que lleva a un cambio abrupto en el ciclo hidrológico en alguna región determinada.

 

De hecho, existen distintos tipos de sequías que se definen de acuerdo al sector que más impacto reciba. Los principales tipos son: Meteorológica, Agrícola, Hidrológica y Socioeconómica, teniendo diferentes efectos sobre cada uno de estos sistemas.

 

Los distintos tipos de sequías existentes y sus definiciones nos dan una idea de la complejidad de este fenómeno, ya que la forma y el tiempo en el que impacta a cada sector es diferente; por ejemplo una sequía meteorológica de un mes o dos, con lluvias por debajo de la media, puede no tener importancia para el sector hidrológico en ese plazo, pero sí puede ser de vital importancia para el sector agrícola si los cultivos están en su etapa de mayor demanda de agua, que generalmente coincide con la floración.

Existen diversos indicadores para monitorear las sequías y en este sentido el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) calcula y publica mensualmente en su página web el Índice de Precipitación Estandarizado (IPE) para Argentina. Con la creación del Centro Regional sobre el Clima para el sur de América del Sur (CRC-SAS), se extendió el cálculo de este índice a la región conformada por los seis países que integran dicho centro.

 

Un Centro Regional sobre el Clima es una organización constituida en forma de red, según lo define la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Lo conforman los Servicios Meteorológicos de los países de las diferentes regiones del mundo e instituciones que representan sectores sensibles al clima. En el caso de Argentina, el SMN pertenece al CRC-SAS, del cual es responsable junto a Brasil. El resto de los países que conforman el Centro son Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile. El CRC-SAS es una organización virtual y es reconocida oficialmente por la OMM. Entre sus objetivos está producir información y productos climáticos tanto para los Servicios Meteorológicos de la región como a los usuarios finales con el propósito de contribuir a la toma de decisiones en sectores “sensibles” al clima, tales como la agricultura, hidrología, energía y salud pública. En este contexto, dada la importancia que tiene un fenómeno como la sequía en la producción agrícola y en los recursos hídricos, una de las actividades iniciales del CRC-SAS fue implementar un sistema de monitoreo regional de sequías. Esto fue posible gracias al financiamiento otorgado por parte del Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID) y del Instituto Inter-Americano para el Estudio del Cambio Global (IAI).

 

El Dr. Guillermo Podestá, Ingeniero Agrónomo e Investigador de la Universidad de Miami, con una larga historia de colaboración con el SMN y con la implementación del CRC-SAS resalta que la creación del mismo fue vital a la hora de implementar un monitoreo a nivel regional:

 

Cada país perteneciente al CRC-SAS tiene su propio monitoreo meteorológico y algunos ya calculaban índices para el seguimiento de la sequía. Pero a la hora de querer plasmar un índice de sequía que representara a toda la región nos encontramos con que la metodología de cada país era ligeramente diferente. Lo que hizo el CRC-SAS fue convocar a todos los miembros de estos países y coordinar para proponer una metodología uniforme, con lo cual ahora podemos graficar estos índices para toda la región de forma homogénea.”

 

Una de las cuestiones que surge inevitablemente es saber si es posible pronosticar la sequía para prevenir sus impactos. Al respecto, el Dr. Podestá y la Lic. María de los Milagros Skansi (Departamento de Climatología del SMN) coinciden en que no hay una única variable medible que sirva para estudiar la sequía.

Pronosticarla es difícil ya que la sequía no depende exclusivamente de la lluvia, si no uno podría pensar que si, por ejemplo, puede pronosticar la lluvia entonces tiene resuelto el pronóstico de la sequía. Sin embargo, además de la precipitación intervienen otras variables – por ejemplo, la demanda atmosférica de humedad, ligada a temperaturas, vientos y otras variables – que no siempre se pueden tener en cuenta, dado que no se miden en todas partes”, afirmó Podestá. Así, podemos ver que pronosticar la sequía es una tarea difícil y representa un gran desafío.

¿Cómo se monitorea la sequía?


Una forma de monitorear este fenómeno es a través del uso de diversos índices, que nos sirven como una medida para saber en qué lugares puede estar ocurriendo una sequía, cuál es su intensidad y duración. En particular, el IPE fue el primer índice de sequía que se utilizó en el Servicio Meteorológico Nacional, ya que “es relativamente simple de calcular porque sólo se necesita la precipitación para obtenerlo, es rápido de implementar operativamente y es reconocido por la OMM como índice de referencia. Gracias a esto, muchos países lo calculan, lo cual lo hace comparable a nivel mundial”, explicó Skansi. El IPE cuantifica, es decir, les da un valor numérico a las condiciones de déficit o exceso de precipitación en un lugar para diferentes períodos de duración. Este período o escala de tiempo puede ser de un mes, tres, seis, nueve,  hasta 48 meses hacia atrás, porque la sequía con el IPE sólo se puede determinar mirando los datos de lluvia pasados.

 

La forma de cálculo del IPE requiere de estadística avanzada aplicada a los datos de precipitación de las estaciones meteorológicas. Una vez realizados estos cálculos, se obtienen los valores del índice para cada ubicación geográfica disponible y se pueden determinar las condiciones de cada lugar teniendo en cuenta que si el IPE dio valores negativos indican déficit de lluvia y si dio valores positivos indican excesos de lluvia. La intensidad del evento seco o húmedo viene dada por el valor del índice de acuerdo a la Tabla 1.

 

 Tabla 1: Categorías para el Índice de Precipitación
Estandarizado producido por el CRC-SAS

 

El cálculo del índice para la región del CRC-SAS se implementó operativamente desde principios de 2015 y se publica mensualmente a través de su sitio web. Allí podemos encontrar un mapa de la región donde está calculado el IPE para cada mes. El mapa es interactivo, es decir, se puede ampliar una determinada región o elegir una locación meteorológica y obtener el valor exacto del índice. También se puede variar la escala temporal en la que fue calculado el IPE, que va desde un mes hasta 48 meses hacia atrás, e incluso acceder a los datos del índice descargandolos en un archivo para algún período o lugar de interés. (Ver Figura 1)

Si bien el IPE fue el índice “pionero” para la región, desde el CRC-SAS se calculan 4 índices más para monitorear la sequía, uno de los cuales (el SPEI: Índice de Precipitación-Evapotranspiración Estandarizado) utiliza para su cálculo la evapotranspiración (evaporación desde el suelo y por transpiración de las plantas) además de la precipitación. Los mismos se pueden visualizar en la misma página del CRC-SAS en períodos similares al IPE.

 

 

 

Figura 1: Ejemplo de visualización del IPE de 3 meses de mayo 2018 (SPI por sus siglas en Inglés) de la página del CRC-SAS.

Hacia un pronóstico de sequías


Como mencionamos en la primera parte de este artículo, Argentina  aún no cuenta con un pronóstico de sequías dadas las dificultades que ello representa. Pero existe la intención de cambiar esto y por eso en agosto de 2017 el SMN organizó y fue sede del “Taller de Desarrollo de Sistemas de Monitoreo de Sequías, Alerta Temprana y Sistemas de Mitigación para Sudamérica”, que fue auspiciado por nuestro SMN, la OMM y el Servicio Meteorológico de los Estados Unidos. Al mismo concurrieron profesionales de los Servicios Meteorológicos de toda la región, autoridades de la OMM, expertos de sectores sensibles a la sequía de los países miembros del CRC-SAS, de los sectores públicos y privados de Sudamérica y de Estados Unidos, entre otros. El objetivo de dicho taller fue el diseño y futura implementación de un Sistema de Información de Sequías del sur de América del Sur (SISA) que pueda proveer información y herramientas no solo para monitorear sino también pronosticar el inicio, evolución y fin de la sequía; determinar los diversos impactos en cada región y por último, ayudar a prepararse, responder y mitigar los riesgos de este fenómeno. El Dr. Podestá, quien participó activamente en este taller explica la esencia del mismo:

 

En general, a nivel global la forma más habitual de actuar frente a los desastres como la sequía es reaccionar una vez que el desastre ya está ocurriendo, lo que lleva a acciones poco coordinadas y costos importantes. Ahora en el mundo de a poco se está transitando hacia un sistema en el que uno se prepare y planifique acciones realizables antes del desastre (por ejemplo, acumular alimento para el ganado si hay falta de pasto por sequía). Los desastres ocurren, entonces, ¿por qué no estar preparados antes? En este contexto surgió la idea de implementar el SISA. Con información nos referimos no solo a monitoreo y predicción, sino también a entender quién es sensible a la sequía y por qué, y qué podemos hacer para prepararnos”.

 

Como muchos de los países de Sudamérica no poseen los recursos humanos y/o económicos necesarios para la implementación de un sistema de semejante envergadura, la OMM recomendó unir esfuerzos y trabajar en conjunto a través de los CRC para aumentar las capacidades. Dentro de este espíritu colaborativo, Podestá concluye: “La idea de este taller fue planificar la implementación de este sistema empezando por compartir recursos, talentos y experiencias para fortalecernos entre todos”.  De esta manera, los países de la región encaran otro proyecto ambicioso para avanzar en la prevención de un fenómeno complejo como la sequía, con tantos impactos tan diferentes entre sí, en particular para el sector agropecuario, para lograr algún día “actuar antes” de que suceda y así lograr mitigar sus impactos.

 

 

 

 

 

 

Link del IPE en la web del SMN: http://www3.smn.gob.ar/serviciosclimaticos/?mod=vigilancia&id=4

Link del monitoreo de sequías en la web del CRC-SAS: http://www.crc-sas.org/es/monitoreo_sequias.php